Vivir en el Presente

Si yo, hace un tiempo atrás, me hubiese preguntado si vivía en el presente habría dicho que sí, eso era lo que creía.

Vivir en el presente significa estar en el aquí y ahora, no solo con tu cuerpo y tus emociones, sino también, con tu mente. Generalmente, nuestra mente divaga de un lado a otro, se va al pasado o al futuro y muy pocas veces estamos consciente del ahora. Particularmente, puedo decir que mi mente viaja mucho hacia el futuro pensando en lo que podría pasar, cuáles son los posibles escenarios, pasándome y contándome toda una gran historia, lo que muchas veces me genera ansiedad. Ahora te pregunto a ti: si recordaras tu mañana cuando te duchaste o cuando tomaste desayuno, ¿en qué estabas pensando? Tal vez, pensabas en algo que te pasó o en algunas cosas que tienes que hacer más tarde y lo más probable es que no te dieras cuenta de la sensación del agua al ducharte (a no ser que te saliera el agua muy helada o muy caliente), ni de tu desayuno, del sabor del café, de su aroma y tampoco de lo que comiste.

Cuando nuestra mente anda en el pasado o futuro no disfrutamos de esos momentos que estamos viviendo en ese instante, en realidad no estamos viviendo, estamos en modo piloto automático, actuando por inercia, mecánicamente, como robots.

Cada vez que experimentamos algún suceso, nuestra mente tiende a enjuiciar lo que vemos, catalogándolo de bueno o malo, me gusta o no me gusta, etc., y esto hace que mis pensamientos vayan de un lado a otro. Estos juicios o estas creencias que nos hemos formado comienzan a dominar nuestra mente, llevándonos muchas veces a estresarnos, a ponernos ansiosos, a angustiarnos o a ponernos melancólicos, sin poder vivir realmente ese momento.

Piensa, si vas a pasear a un parque o a la playa es muy probable que tu mente te lleve a una circunstancia similar del pasado y más que gozar de ese momento estarás disfrutando tu antigua experiencia y nos perderemos algunas situaciones agradables de ese lugar e instante. Sin embargo, cuando logras estar con plena atención en lo que ves, sientes, escuchas, de lo que experimentas, sin categorizar, aceptándola tal cual es, nuestra relación con las cosas cambian, porque tenemos nuevas formas de ver y de estar en la vida.

Es importante que aprendamos a conectarnos con el aquí y el ahora, que aprendamos a tener más momentos conscientes, sin juzgarlos, de darnos cuenta de lo que estamos sintiendo, de nuestras emociones, de las sensaciones, porque ningún momento es igual a otro, cada instante es único, maravilloso y cada uno de ellos nos entrega diferentes posibilidades, que al no darnos cuenta las dejamos pasar. Por eso recuerda, el presente es lo único que tenemos.

El estar presente con nuestra mente, estar conscientes de ese momento, sin juzgarla ni categorizarla, requiere de mucha energía, puede ser que te parezca sencillo y creerás que puedes manejarlo fácilmente. Po eso, quiero invitarte a que intentes hacerlo durante 5 minutos, concéntrate solo en tu respiración o en las sensaciones de tu cuerpo. Es probable que tu mente empiece a divagar, si te pasa eso, no te enfades contigo mismo porque te pasó, solo deja pasar tu pensamiento y vuelve a concentrarte en la respiración o en las sensaciones, no te dejes llevar por el pensamiento. Luego de los 5 minutos observa y piensa si tu mente se fue a otro lado mientras ponías tu atención en la respiración. ¿Qué te pareció?

Vivir con atención plena nos ayudará a estar más conscientes de nuestra realidad, a apreciar cada momento, además, nos ayudará a conocernos mejor, aumentar nuestra autoestima, a estar más calmados y con menos estrés, a tener mayor concentración, creatividad, mayor rendimiento, más empatía.

Personalmente, poco a poco he empezado a disfrutar de los beneficios de la atención plena y de vivir en el presente, llevándome a bajar mi nivel de ansiedad, sintiéndome más tranquila, en paz, teniendo mejores relaciones personales, mejorando mi salud, logrando enfocarme en mis objetivos con mayor facilidad, apreciando y aceptando la vida como es.

Disfrutemos del ahora y admiremos cada instante como un regalo que se nos da al vivir en el presente.


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