Miedos

En la vida uno toma buenas y malas decisiones, pero en aquel momento sentimos que era lo mejor y no estábamos equivocados, aunque no resultó lo que queríamos era lo que debía ser en ese instante y debemos aprender del error.

Varias de estas decisiones fueron tomadas bajo la racionalidad (ese ser que no escucha el corazón), bajo el miedo, aquel que te coarta ir más allá, que impide realizar tus sueños. Y es peor cuando a nuestro alrededor tenemos personas que apoyan esos miedos y que tienden a convencernos de no seguir y ¿qué pasa con nosotros? Nos aterramos, desconfiamos de nuestra capacidad, nuestros pensamientos se vuelven negativos y nos paralizamos. Pero si deseamos de corazón que algunas cosas sucedan, ¿qué nos hace darle tanta importancia al miedo? ¿No confiamos en que somos capaces? “Ninguna pasión elimina tan eficazmente la capacidad de actuar y de razonar como lo hace el miedo”. Edmund Burke.

Las limitaciones me las pongo yo, están en mi cabeza, en mis creencias, en la manera que tengo de interpretar la realidad, en mis modelos mentales. No dejemos que nada ni nadie nos limite, ni siquiera aquellos pensamientos que sabotean nuestros sueños, porque ellos nos llevarán a una acción adversa, a algo que no queremos y no anhelamos. Y si alguna vez algo no resultó, no quiere decir que hoy no funcione; aprendamos del error, asumamos nuestra responsabilidad y sigamos adelante. No dejemos que los miedos del pasado limiten nuestro futuro. Preguntémonos ¿QUÉ QUIERO YO? ¿QUÉ ME APASIONA? Esto que quiero hacer ¿me colma el alma y el corazón? Hay una frase que me encanta de Mario Alonso Puig y que se ajusta a esto: “Las personas somos libres, libres para elegir desde dónde queremos observar la realidad, si desde la oscuridad del sótano o desde la luminosidad de ese balcón que también se encuentra en nuestro edificio interior”.

Abrámonos a vivir nuevas experiencias, esto nos permitirá darnos cuenta de las potencialidades que poseemos y nos ayudará a conocernos más y a confiar en nosotros. Busquemos nuestra felicidad y vayamos por nuestros sueños, por lo que deseamos, ya sea un nuevo puesto, un trabajo distinto, otra profesión, un nuevo amor, amistades, conocer lugares diferentes; si eso deseamos y nos apasiona ¿por qué limitarnos?


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