Mi Verdadero Yo

Soy yo en esa imagen reflejada, aquella que disfruta de lo que contempla. Simple, con sueños que van de la mano de su felicidad.

Sí, soy esa mujer que ves en el espejo, no la imagen que te has creado y que ya no existe. Mírame de verdad, sin ataduras del pasado.

Esa joven que conociste se fue construyendo con las herramientas que tenía, buscando todo aquello que permanecía en su interior, buscando la belleza de su alma.

Aquellas murallas llenas de espinas que se han clavado en alguna parte de mí son las que me enseñaron, las que hicieron que mis ojos no perdieran la perspectiva del futuro.

Soy la que veo frente al reflejo, esa niña, joven y mujer, son distintas en apariencias e iguales en esencia.

Me he quitado la venda que me han impuesto. Observo la inmensidad del campo, de aquella tierra que aún falta por sembrar de conocimientos y experiencias, ahí está, regándose con la lluvia que la vida le entrega.

No soy esa que tú ves. No mires la superficialidad, ve al fondo del océano, ahí encontrarás los tesoros más preciados que solo muestro a quien quiera indagar. Tira esa vieja imagen. Abre aquella coraza que no te permite descubrir ese brillo que existe en el otro.

Basta de ser autómata. Pasa la vida, las personas y sigues igual, no ves mi esencia, crees hacerlo, pero la monotonía te muestra más monotonía.

Incierto, sí. Miedo, sí. Pero está ahí.

Rasga esa piel antigua, deja que florezca esa verdad que se asoma a instantes por tus poros, solo así me podrás ver.


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