La Tristeza

Todos en algún momento nos hemos sentido tristes y ¿sabes por qué se produce?

La tristeza se produce por la pérdida de algo importante para nosotros. Puede ser una persona querida, nuestra salud o un bien con el que tenemos un lazo afectivo, como por ejemplo, cuando perdemos nuestro trabajo, cuando nos mudamos, un divorcio, entre otros.

Algunas de las características de la tristeza son: una sensación de estar sobrecargados, sentimos dolor, nuestra atención está puesta en lo que hemos perdido, nos sentimos confundidos, hay ausencia de placer, ya no tenemos interés por aquellas actividades que nos gustaban, queremos permanecer inactivos y esto suele pasar porque al tener una pérdida queremos conservar lo que nos queda. Esto nos va restando motivación y esperanza quedando paralizados.

Si no gestionamos la tristeza y la mantenemos en el tiempo se convertirá en Depresión. Una MALA forma, y lamentablemente muy habitual por las personas, de hacerle frente a la tristeza o depresión es el alcoholismo y las drogas. Para no llegar a esto es necesario soltar, dejar espacio para que lleguen cosas nuevas. El aferrarse no nos permitirá crecer ni cambiar y nos causará sufrimiento.

La tristeza nos lleva al cambio, ya que ahora tendremos que reorganizar nuestra vida para seguir adelante, pero antes de ello necesitamos pasar por la etapa de duelo. En este proceso hay 5 fases:

1. Negación: negamos lo que está ocurriendo, no cuesta creer que eso esté pasando y es por la sensación de inseguridad ante lo nuevo, es un mecanismo de defensa, quedamos paralizados.

2. Enfado: aparece una respuesta intensa manifestada por el enfado e irritación. Hay actividad, pero no va en dirección a adaptarnos.

3. Negociación: nos quedamos anclados en el pasado, pensando en “cómo hubiese sido si…” Puede aparecer la culpa al pensar que si se hubiese actuado distinto las cosas podrían haber cambiado.

4. Tristeza: en esta etapa ya no lo negamos, nos damos cuenta que la pérdida es irrecuperable, sentimos pena, vacío y soledad. Es importante sentir esa tristeza, respetar ese tiempo de pena, darnos ese espacio. Esta fase puede prolongarse en el tiempo y va a depender de la capacidad que tenga la persona para gestionar esa emoción.

5. Aceptación: aquí aceptamos la situación y poco a poco comenzamos a recuperar nuestras alegría y entusiasmo. Comenzamos a tomar el control de nuestra vida volviendo a una nueva realidad para seguir avanzando.

La duración de esta etapa de duelo va a depender de cada persona y no necesariamente se pueden dar en este orden, incluso puede ser que pasemos por una fase varias veces antes de llegar a la aceptación o puede que no pasemos por todas. Lo que sí es fundamental es NO quedarnos anclados en una de ellas y lo podemos notar porque nos puede provocar problemas para desenvolvernos en nuestro día a día, si esto nos llega a pasar es necesario buscar ayuda externa para evitar caer en depresión.

Algunas acciones que podemos hacer para gestionar la tristeza son:

• Llorar: esto nos reduce la angustia y nos da una sensación de alivio.

• Deporte: el ejercicio físico nos ayuda a cambiar cualquier emoción al modificar nuestra condición fisiológica.

• Hacer alguna actividad que nos distraiga: de esta forma dejamos de pensar en lo que nos ha pasado y podemos cambiar nuestra emoción.

• Compartir con un amigo o amiga para que nos escuche y tener consuelo.

• La meditación también puede ayudarnos a gestionar nuestras emociones al ver cómo se manifiestan en nosotros, qué pensamientos vienen asociados a la tristeza y cómo puedo ayudarme a no seguir alimentándolos.


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