La Paciencia

La paciencia es una actitud que nos invita a vivir nuestras experiencias como se van presentando, aceptándolas tal cual son, debido a que ellas son la realidad de ese momento y forman parte de nuestra vida.

En muchas ocasiones, sobretodo, cuando estamos frente a situaciones o emociones difíciles queremos que pasen rápidamente, porque nos causan sufrimiento, nuestros pensamientos nos inundan y aunque hagamos cosas para que cambien, ellas permanecen. Todo tiene un proceso que es necesario vivirlo, aceptarlo y aprender.

Tenemos que ser pacientes con nuestro cuerpo y nuestra mente. Si observamos esta última, nos daremos cuenta que ella posee prácticamente vida propia. La mente nos lleva a un viaje en el tiempo, al pasado o al futuro, se encuentra agitada y cuando eso pasa, generalmente, nos dejamos arrastrar por los pensamientos, llevándonos a una desconexión con el presente.

Al sentir nuestra mente agitada, muchas veces nuestro cuerpo también comienza a inquietarse, tendemos a hacer muchas actividades, aparecen molestias y dolores producto del estrés, miedo o ansiedad que son provocados por estos pensamientos que no nos dejan tranquilo o tranquila.

Una buena instancia para practicar la paciencia es cuando nuestra mente se encuentra alterada. La paciencia nos invita a aceptar que nuestra mente está constantemente divagando y más que luchar con esos pensamientos para estar más presente, nos lleva a observarlos, dándonos cuenta qué tipo de pensamientos estoy teniendo, qué me quieren decir ellos y una forma de hacerlo es etiquetándolos, como por ejemplo, preocupación, deseo, fantasía, etc. De esta manera les estaremos restando poder y nosotros tomaremos el control de nuestra mente. Lo mismo pasa con el cuerpo, no porque hagamos muchas tareas nuestra vida va a ser mejor o que los procesos se darán cuando yo quiera, no podemos apresurarlos.

La paciencia consiste en estar abiertos a cada momento, aceptando cada experiencia como es, sin juicios y teniendo en cuenta que las cosas se darán en el momento que tengan que darse.

Como dice Buda: “Espera, ten toda la paciencia que puedas. Recibe lo que te llegue y no anheles lo que no está en tu camino, ya llegará”.


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