La Aceptación

Tal vez has escuchado en varias ocasiones esta palabra o, quiz√°s, te han dicho que tienes que aceptar algo, pero ¬Ņc√≥mo hacerlo? Para trabajar la aceptaci√≥n es necesario saber qu√© significa esta palabra.

Cuando hablamos de Aceptación nos referimos a ver las cosas como realmente son, cómo se presentan en el momento, sin categorizar, sin esas ideas preconcebidas de cómo deberían ser las cosas.

Generalmente, perdemos mucha energía cuando nos resistimos, cuando lo negamos o luchamos por querer forzar las cosas para que sean como esas imágenes de mundo que nos hemos creado en nuestra mente. Con esto empezamos a tensionarnos y se nos hace más difícil encontrar una respuesta o una oportunidad.

El hecho de aceptar algo no quiere decir que yo esté de acuerdo con ello o que tenga que gustarme, tampoco que deba tener una actitud pasiva ante las cosas.

Por esta raz√≥n, me gustar√≠a dejar claro que la aceptaci√≥n no es lo mismo que la resignaci√≥n, porque la primera me lleva a la acci√≥n, me abre a las posibilidades que puedan existir, me permite ver una luz en esa oscuridad, me ayuda a actuar de una manera adecuada ante la vida. En cambio, la resignaci√≥n me lleva a la inacci√≥n, ya que me enturbia la mente con los juicios o las expectativas que me hecho antes, aparecen los temores y con ellos es muy factible que no sepa qu√© hacer o que act√ļe de manera poco acertada.

La aceptación la lograremos una vez que hayamos pasado por otras etapas anteriormente, como la negación y el enfado. Estas fases son partes del proceso de aceptación y nos ayudarán a sanar y crecer.

Tenemos que mostrarnos abiertos y receptivos a las experiencias que nos van llegando y aceptarlas como son, aunque no nos gusten o sean dolorosas. Al hacerlo nos estamos ayudando a reconciliar con la realidad.


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