El Enfado

El enfado es una de las emociones más frecuentes y se activa cuando sentimos que vulneran nuestros derechos o necesidades, llevándonos al ataque o la defensa, como una manera de hacernos respetar.

La finalidad de esta emoción es hacernos ver que, de acuerdo a nuestra valoración, hemos sido perjudicados o que han atentado a nuestra libertad personal. Por lo tanto, cuando aparezca la rabia pregúntate: ¿qué o quién está traspasando mis límites?

Cuando sentimos esta emoción nos llenamos de energía y poder, permitiéndonos defender y proteger nuestros derechos y necesidades como una expresión saludable de ella. Para esto es importante reconocerla y aceptarla, esto no quiere decir que debamos actuar de manera impulsiva o reaccionar frente a ella, por el contrario, al aceptarla nos será más fácil poder regularla y expresarla de manera asertiva.

Si el enfado que experimentamos es muy fuerte o se mantiene durante el tiempo, ella nos empieza a pesar y se convierte en una Carga Emocional, lo que hace que se transforme en Ira, por consiguiente, estos mecanismos de autodefensa pueden derivar fácilmente en conductas agresivas y transformarse en violencia, porque el enfado se construye sobre el enfado, por lo tanto, mis pensamientos comienzan a ser irritantes, llegando un momento a que explotemos como un volcán emocional. Esta rabia mantenida en el tiempo también nos habla de una necesidad psicológica NO cubierta y que tiene relación con la Libertad, libertad para poder expresar lo que quiero, pienso, necesito y siento. Esta emoción afecta muchísimo a nuestras relaciones, sobretodo, las más cercanas y también a nuestra salud, ya que se libera la hormona corticotropina (HLC) aumentando los problemas cardiovasculares y de tensión arterial.

Para ello es importante saber gestionar nuestro enfado. Primero que todo, tienes que aceptar tu emoción, no negarla ni controlarla. Luego reconocer cómo se manifiesta en tu cuerpo (respiración acelerada, aumento del ritmo cardiaco, te pones rojo, tensión corporal, mandíbula apretada, etc.) Una de las formas de gestionarla es a través de la respiración, realizando inspiraciones y expiraciones más lentas como cuando estás relajado. Si te sientes muy alterado, mejor tomar distancia y cuando estés más calmado seguir con la conversación. El ejercicio físico, contar hasta diez, caminar por la naturaleza, son otras formas. Presta atención a tus pensamientos, ¿qué desencadenó esa rabia?

Reflexiona: ¿es tan serio esto como para armar un alboroto? ¿Está justificado que me enfade? ¿Voy a mejorar las cosas? ¿Puedo manejar la respuesta que tendrá el otro? ¿Qué puedo hacer o pensar para calmar esta emoción?


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