Cuando nos Victimizamos

En el caminar de nuestra vida nos iremos encontrando con algunos problemas o con algunas crisis que nos desagradarán y nos harán salir de nuestra zona de confort. Esto nos llevará a una incertidumbre, sin saber qué hacer o cómo actuar frente a este nuevo escenario desconocido para nosotros. También hará que nuestro estado de ánimo cambie completamente, sintiéndonos amenazados, angustiados, estresados, entre otras emociones; es más, incluso podemos llegar a un bloqueo emocional por no querer soltar aquello que teníamos antes y en el que nos sentíamos tan cómodos.

¿Qué es lo que pasa en algunos casos? Comenzamos a ver la realidad de una manera distorsionada, viéndola a través de nuestros filtros, en los que influyen nuestras creencias, las expectativas que tenemos, nuestros valores; tomando una postura de víctima, sintiéndonos mal, pensando que la vida es injusta y diciéndonos: “si esto no hubiese pasado, yo estaría mejor”. Paulo Coelho dice: “Si actúas como víctima, serás tratado como tal”.

Frente a esto me pregunto: “¿puedo cambiar las circunstancias o a los demás para que mi situación sea distinta? Por supuesto que no podemos cambiarlos, porque no depende de nosotros, no podemos influir en ello, en lo que piensan, hacen o dicen los demás, en lo que ocurre a nuestro alrededor; no tenemos el poder para hacerlo. Por esta razón, es importante tomar consciencia en dónde estoy poniendo el foco, hacia dónde va mi atención, si lo llevamos a aquello que no nos gusta, a lo que nos molesta y preocupa o nuestra atención va hacia lo que nosotros podemos hacer, hacia mi actitud frente a las adversidades. Si nuestro foco va hacia el exterior, a aquello que no podemos modificar , comenzaremos a reducir la capacidad de liderar nuestra vida y perderemos poder en nosotros mismos.

Cada uno tiene que asumir su responsabilidad ante la vida y ver desde dónde voy a actuar, si desde una forma reactiva o proactiva.

Si lo hacemos desde una conducta reactiva nos estaremos centrando en aquello que no podemos cambiar, por lo tanto, tomaremos una postura de víctima, culpando a otros de lo que nos pasa. En cambio, si tienes una actitud proactiva tu atención estará 100% en ti, estará puesta en lo que piensas, dices y haces, o sea, en lo que tú puedes controlar.

¿Cuál es nuestro reto? Tomar las riendas de nuestra vida, sin culpar a los otros o a la circunstancias de lo que nos pasa. Son nuestras decisiones las que nos llevan a un lado u otro. Esto no quiere decir que tenemos que culparnos si las cosas no salen bien. ¡No! Tenemos que tratarnos con cariño, amabilidad, estamos aprendiendo de lo que la vida nos va presentando, por eso no podemos reprocharnos ni tampoco enjuiciarnos y decir ¿por qué me pasa esto? Pensemos qué me quiere mostrar la vida, qué necesito aprender para seguir avanzando, preguntémonos para qué.

Tenemos que aceptar las cosas que nos llegan, esto no quiere decir que tengamos que resignarnos, porque al tomar esa actitud no haremos nada, sino aceptar para aprender y dejar de sufrir por lo que está pasando, porque lo que no aceptas es la única causa de tu sufrimiento. Más que querer cambiar la realidad somos nosotros lo que tenemos que cambiar tomando otra actitud y de esta manera nuestro entorno también cambiará.


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