Beneficios de la Inteligencia Emocional

Sabes ¿cuál es la real importancia o los beneficios que tiene el desarrollar tu inteligencia emocional?

Muchos piensan que es solo saber qué estoy sintiendo y cómo controlo eso que me pasa. La inteligencia emocional es mucho más que eso. Sirve para que aceptes y reconozcas tus emociones, pero no para controlarlas o anularlas, sino más bien para que aprendas a gestionarlas de buena manera, teniendo una mejor relación contigo y con tu entorno. Sin embargo, no incluye solo esto, sino también otras competencias que afectan mucho en tu calidad de vida, como por ejemplo, el aprender a conocerte, la automotivación y el adquirir herramientas que te permitan conectar con los demás.

Como adultos la inteligencia emocional te ayudará a transformarte y hacer esos cambios que tanto deseas para sentirte mejor y tener mayor bienestar, ampliando tu perspectiva de mundo, permitiéndote salir de tu zona de confort y siendo capaz de tomar las riendas de tu vida.

Al poder gestionar tus emociones podrás tener mayor equilibrio emocional, además, te permitirá enfrentar las adversidades de mejor manera adquiriendo más herramientas para hacerlo.

El autoconocimiento te permitirá tomar mejores decisiones que apunten a tus objetivos y a tu felicidad, porque sabrás con los recursos internos que cuentas. Además, actuarás en congruencia con tus valores, tendrás claro lo que piensas, lo que sientes, lo que deseas y haces.

Mejorará, indudablemente, tu salud física y mental, también mejorará tu capacidad intelectual y tu memoria al tener una actitud más positivas ante la vida.

Podrás tener una mejor relación contigo mismo y con los demás al reconocer y gestionar tus emociones, siendo mucho más empático y asertivo.

También podrás cuestionar y cambiar tus creencias limitantes, que muchas veces no te dejan avanzar hacia el logros de tus objetivos.

Mejorarás tu autoestima, por lo tanto te querrás más y tendrás una mejor valoración de ti mismo, lo que te dará más confianza para avanzar en tu vida y en tus metas.

A nadie se nos enseñó cómo desarrollar nuestra inteligencia emocional, pero ahora que ya conoces está en tus manos poder trabajarla.


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